Don Trancredo y twiteros

Las dos Españas: una que “en verse se recrea” encarnada en Rajoy, otro Don Tancredo gallego (ya tuvimos uno antes, que me lo contó Dalí) y otra de charanga y pandereta encarnada por los twiteros que escriben chistes macabros y antisemitas o por monjas salidas o profanadoras de iglesias que se desnudan en la capilla al grito de: “menos rosarios y más bolas chinas”.

No podría estar más de acurdo, si en vez de los 1.800 rosarios que me obligaron a rezar los hermanos durante mis 10 años en Bonanova, me hubiesen entrenado ocho veces en el uso de las bolas chinas, mi vida habría sido más feliz y voluptuosa. Que lleguen al poder chicas versadas – o al menos partidarias – de las bolas chinas es un avance que España necesitaba.

Me dijo un pastor del Ampurdán: ”¿Ud. es escritor? pues hay que hablar poco y escribir nada. Porque lo que escriba se lo pueden retraer”. Y eso le pasa a los twiteros que en vez de escribir libros, se creen que escribir es poner ocurrencias en la red. Y el muy caradura no renuncia al escaño para no perder el sueldo. Me niego a que dinero de los impuestos vaya a ese inculto.

A Don Tancredo se le desmorona el PP y él no sabemos si sabe o baja, no sabe y no contesta, ya escampará y deja que se organicen todos contra él, lo malo es que “él” es el PP y ya tenemos resucitadas las dos Españas, que me sacan de quicio: una por anticuada, intolerante y fanática, la otra por hipócrita, oportunista y sectaria. Hace tiempo que me helaron el corazón, ya solo me interesa el futbol y la Gran Belleza.