Pactos o balotage

Durante años el eximio Maragall gobernó la ciudad de Barcelona sin ganar nunca una elección, que ganó cada vez el candidato de Convergencia. Luego repitió la proeza creando el Siniestro Tripartito que, junto con el Estatut y Zapatero fueron sus tres grandes aportaciones a la política española.

Los pactos consisten en ver quién tiene el número de escaños necesarios para sumar mayoría y aliarse entre sí los que convengan. Eso sí, todos contra el PP y siempre con los otros partidos de falsas izquierdas. Ciudadanos ha osado pactar con PP en Madrid, y con PSOE en Sevilla, felicidades o complimenti, a ver si aprendemos de Italia.

Aunque yo preferiría aprender de Francia y poner una ley electoral que contemple el “Balotage”, una segunda elección entre los dos partidos más votados para evitar pactos en los cuales cuatro matados puedan cambiar el resultado de una elección como pasó tantas veces en Barcelona. Se repite la elección entre los dos partidos más votados y queda uno con mayoría para gobernar.

El PP ha tenido cuatro años de mayoría para pasar esta ley y no lo ha hecho: ahora se encuentra con las consecuencias de la pasividad yoguica de Rajoy.

Pero si ha de haber pactos, cuanto más disparatados y a la italiana, más nos divertiremos. Una alcaldesa de Barcelona que está contra el turismo, los cruceros, los congresos, resulta altamente prometedor de emociones políticas y de cuadraturas en el Círculo de Economía y el Fomento del Trabajo. Y luego veremos qué podemos.