Francia y España

Se ha celebrado la vista oficial de los Reyes de España a Francia, que fue impedida por el neurótico alemán que estrelló un avión. Ya decía Thomas Mann que, cuando un alemán se quiere hacer el gracioso, se tira por la ventana.

Los franceses tienen una relación amor-odio con España (como nosotros con ellos) pero que cada vez es más de amor. Para ellos recibir a un Rey Borbón les provoca un morbo no exento de brotes patrióticos que se ven obligados a reprimir. ¡Un rey Borbón en París! Eso solo lo pueden tener con España, y les excita.

Hollande estaba tan encantado con la Reina (sacó el francés que hay en él, dijo tautológicamente una locutora de TV1) ¿pues, qué va a haber?. Y les endosó a Segolene para subir la escalera del Eliseo. El Rey pidió “la superación de la barrera natural de los Pirineos que nos limita y nos une”. Es la versión moderna del “Ya no hay Pirineos” que exclamó Luis XIV cuando nos colocó a su nieto en Madrid.

Tampoco lo había antes, ya que el Rosellón y la Cerdeña eran españoles y antes aun, las grandes ciudades de Midi francés, Toulouse, Millau, Carcassone, Narbona, Montpellier eran vasallos de la Corona de Aragón hasta que la nefasta batalla de Muret en 1214, donde mataron al Rey de Aragón Pedro II acabó con el dominio del lado sur sobre el lado norte de los Pirineos.

Desde Felipe V fue al revés, pues Francia supero económicamente y militarmente a España y no intervino con Napoleón o los Cien Mil Hijos de San Luis, ocurrencia de Chateaubriand. Si señor, superemos los Pirineos y, para ello, lo primero es el Eje Mediterráneo de Alemania a Nines.