Nos vamos a divertir

Había un restaurante en Madrid donde te servían un revuelto de ajos y salía el cocinero a explicártelo por la Teoría de las Catástrofes de René Thom. En esa época tampoco podías acercarte a Salvador Dalí sin conocer la Teoría de los Estados Disipativos de Ilyan Prigogine, de modo que ahora soy el único capaz de explicarle a Rajoy que le ha pasado con su mapa electoral: una catástrofe y un estado disipativo, que suponen una crisis del PP de grado 8 en Richter.
El propio Dalí me contó su visita a Franco, y ante la angustiosa inmovilidad de éste, que no movía ni una ceja hasta que Dalí llegó junto a su escritorio y todo, entonces le alargó la mano como un autócrata, le definió como un Don Tancredo “que cuando el toro de la historia husmeaba alrededor suyo, él se mantuvo impertérrito y por eso se salvó”.

Estoy seguro que Rajoy nos ha salido Don Tancredo y no mueve ceja ni ripio, pase lo que pase. Le ha caído una “de muy gorda” y está tan campante cantando villancicos sobre economía. Yo, en mi áurea mediocridad, estoy divertidísimo ante un mapa político que parecen los Balcones de 1919. Lo primero es aprenderse los nombres de esos partidos surgidos como Amanitas Muscarias o Amanitas Faloides, ¿Quién es “Compromís”?, por ejemplo, ¿se esconde detrás de ese imaginativo título el patético Ferrán Torrent o es el maquiavélico Císcar?

¿Quién es Ada Calau? Una señora a la que tengo la impresión de haberla conocido toda la vida, pero nadie es capaz de aclararme de que vivió hasta hace unos meses en que se echó a la calle. Bienvenidos sean todos: compromisos, podemos, queremos, haremos y veremos.