El tratado con Persia

Los fans de Kipling han leído en Kim sobre el Gran Juego, esa batalla geopolítica entre Rusia y el Imperio Británico por una salida al mar en el vientre de Asia. En el siglo XIX los rusos enviaron exploradores y guarniciones al Asia Central y los ingleses reforzaron sus espías en Afganistán y más allá de las fronteras del Tíbet.

Está explicado en un libro clásico sobre el tema escrito por Peter Hopkirk en 1990 y publicado por Jolie Murray: “The Geat Game”. La cita de Kipling es: “Ahora iré más y más lejos hacia el norte, jugando al Gran Juego”. Kim está al servicio de los servicios secretos ingleses en la India.

En este juego de influencia entre Rusia e Inglaterra, Persia es una pieza vital. Los ingleses se partieron primero la influencia en ese país con Rusia. Luego pusieron a Musadeg y al caer el Imperio británico, los americanos relevaron la influencia inglesa apoyando al Sha. Eso acabó como el rosario de la aurora (símil pascual) y los yanquis huyendo de Teherán.

Es obvio que Rusia está ahí, al norte de Persia y que si USA no apoya a los persas, lo hará Moscú. Para el pueblo persa es más esperanzador que los ayude una democracia que no ese remendó de Zar que es Putín. No sé cómo ve Putín al estado Israel, pero creo que a Israel le conviene mucho más un Irán americano que rusos para su seguridad. Pero ahí entre el energúmeno de Netanyahu que se va al Congreso de Washington a cantarle la cartilla al Presidente Obama. Qué tipo tan peligroso este Netanyahu, a veces se tira piedras sobre el tejado.