Morán y los mandarines

Un libro de 800 páginas sobre la cultura y la política en España desde 1962 resulta atractivo más por lo meritorio de escribir que por el tema que ya se adivina sórdido cuando no patético. Hay que agradecerle a Gregorio Morán este esfuerzo que le ha llevado 10 años, que alguien tenía que hacer, y que él es uno de los más calificados para llevarlo a cabo.

Lo que en Francia se llamaron "mandarines", intelectualmente hablando, aquí se debería llamar trepas, aprovechados o pícaros. Utiliza Morán el cura Aguirre como arquetipo de la época y resumen de lo que va a explicar: académico pero ágrafo, escuela de Frankfurt pero duque, cura y librepensador. En fin lo de aquí, el barroco y a por todas.

Yo no sé si Morán eligió ese tema para escribir en clave sarcástica y amarga o es el tema que te lleva a esa tesitura. Yo no escribiría sobre la cultura y la política en España desde 1962 para no entrar en una depresión profunda. Por eso agradezco que Morán se haya tomado la molestia y espero encontrar su libro sobre Ortega del que - por no vivir aquí - no tuve noticias en su día.

Lo más gracioso del caso es que, como para corroborar las tesis del autor, Planeta le negó la publicación del libro, ya en prensa, por no quitar unas páginas sobre García de la Concha y la Real Academia. Para muestra esos botones, por si cupiera duda sobre los manejos del poder frente a la cultura. Qué gran libro donde no deja títere con cabeza, incluso este humilde columnista, que no queda mal del todo, sale herido por un artículo en El Viejo Topo.