¿Houellebecq o Vallcorba?

Yo me quedo con Jaime Vallcorba al que traté cuando estaba en París y la Biblioteca Nacional y que me pareció un hombre pulcro, cuidadoso, puntilloso y tacaño. Mucho más tratable y con mejor obra que el desmadejado Houellebecq, que parece morirse a trozos y no saber por dónde fluyen sus energías. Escribió novelas donde la mejor es el lenguaje, cosa que suele pasar con los franceses, pero no da la talla para superar el papel de elefant terrible que siempre ha de tener la literatura francesa: ¡Si Celiné levantara la cabeza!

Vallcorba fue un gran editor que trajo a Junger, por eso la Editorial Acantilado, y que almorzaba en Casa Pepe con viejos oficiales alemanes. Luego hablamos de Boswell y de Chateaubriand, y acometió la publicación de ambas memorias, hasta caer bajo la fascinación de Marc Fumaroli, el ensayista francés al que pidió el prólogo a las “Memorias de Ultratumba”: Vous aurez le préface le espetó Fumaroli tras examinarle sobre qué manuscrito estaba usando para la traducción.

Estas cosas contaba Jaime con su gentileza y delicadeza tan lejanas al mal humor y la sordidez de Houellebecq. No sé por qué los comparo, será porque han sido noticia ambos esta semana.