Putinadas

Pla me decía que no leyera a Dostoievski porque era un loco, Tolstoy, que escribió la mejor novela del mundo, tampoco terminó demasiado cuerdo y Stalin asesinó a más conciudadanos que Genghis Khan. No me gustan los rusos como país y menos como gobierno, solo me interesan los músicos y escritores.

Llevo años escribiendo que la energía atómica no es peligrosa, que el peligro son los rusos cuando la usan. Hicieron una chapuza colosal en Chernobyl, se les hundió un submarino y no supieron elevarlo a flote, prefirieron que murieran todos antes que aceptar ayuda de los ingleses. Putin ya estaba ahí por aquel entonces. Tuvieron un rapto checheno en un teatro y para liberar a 11 rehenes mataron a 68 personas. Ahora derriban un avión y nos siguen contando patrañas.

Putin es un déspota, supongo que porque, viniendo de jefe de la KGB sus instintos democráticos quedaron bastante atrofiados. La muerte del espía Litvinenko -cuya investigación Londres retoma, hipócritamente, como es marca de la casa- generó muchas dudas y luego cayó la periodista que lo investigó.

Una democracia no se monta en cuatro décadas como estamos demostrando en España con la república bananera que organizó Felipe González, y una dinastía de zares culminada por Stalin, el máximo asesino de la historia, no se borra con el jefe de la policía de los asesinos. Putin es muy desagradable pero, ¿Qué interés podía tener en derribar un avión lleno de holandeses?.