La Magdalena

No hablaré de la de Proust que, por cierto, no da para tanto: no hay que ser Proust para volver de pronto al pasado, llevados por un olor, una flor, un sabor o una música. No hay para tanto con la magdalena, que eso casi todos lo hemos vivido.

De la Magdalena de Jesucristo escribieron Lincoln, Baigent y Leigh un best seller llamado “El enigma Sagrado” (The Holy Grail and The Holy Blood) del que sacó su tema Dan Brown para el Código da Vinci: La Magdalena esposa de Cristo, origen de un linaje de sangre real -sangreal, sangral-.

No, vamos a la Magdalena de estar por casa, la Álvarez, esa cara dura que como ministra demostró una incompetencia supina y ahora se hace otro lifting para endurecer su cara tras ser pillada por sus estafas en la Junta de Andalucía, esa cueva de Alí-Babá y los cuarenta ladrones -me quedo corto por la metáfora-.

¿Cómo consigue el PSOE plagar a España de políticos sin carrera universitaria, o si la tuvieran, de ineptos en su ejercicio, como si solo emplease a los últimos de la clase?¿Cómo se puede nombrar ministra a una incompetente, ignorante, tozuda como Magdalena Álvarez, que más que Magdalena en la Pasión de Cristo, hubiera sido Barrabás? Que se marche de Europa cuanto antes y que empiece a trabajar de algo en su vida, en vez de explotar el ínfimo nivel del PSOE.