Il sorpasso chino

En los años 70 empecé a escribir y publiqué textos sobre China profetizando que el siglo XXI sería chino y que sería la primera potencia en 2030. Me quedé corto – o más bien largo – pues en 2014 el PIB chino acaba de superar al de USA.

Pero aunque la cantidad es china, la calidad todavía no. La renta per cápita es muy superior en América y otros 80 países y la R.P.C. es un índice de calidad de vida. No el más exacto, pero sí el más aproximado.

Luego viene la cuestión política. ¡En China no hay democracia! Así es, pero China nunca la tuvo ni la buscó porque la magnitud de su territorio y su población – mayores que toda Europa unida – necesitaban un Gobierno autoritario y una jerarquía muy bien organizada para que el país – o imperio- no se deshilachara.

Yo soy lógicamente demócrata, pero también soy relativista cultural, respeto todas las pluralidades del mundo que le dan diversión y creatividad. En Singapore un déspota ilustrado Lee-Kuan-Yu ha convertido a la ciudad estado malayo en una Ginebra oriental, rodeada de penurias en sus vecinos. Todos están de acuerdo en que con una democracia no lo habría conseguido.

¿Es una ley ineluctable que todo país desarrollado sea democrático? Ojalá, pero lo que sí parece empírico es que para desarrollarse no se necesita una democracia. Que nos lo digan aquí, sin ir más lejos en los años 60 y 70. Como en España todo se anclará y seguramente los chinos acabarán democráticos. De momento crecen.