Las conspiraciones

Con motivo de la muerte de Suarez y al filo de los juicios sobre su papel real en los cambios hacia la democracia, se han escrito hipótesis sobre las diferentes conspiraciones que se materializarían esos años.

Una de las tentaciones más distraídas para los amantes de novelas policiacas0 -que son muchos- consiste en extrapolar los manejos de las bandas de Fu-Man-Chu a la escala mundial o nacional, descubriendo conspiraciones orquestadas por invisibles poderes fácticos con el fin de cambiar gobiernos, favorecer países, desencadenar revoluciones o ganar dinero. Yo mismo formé parte, según El País de una sedicente conspiración para acabar con el felipismo en España, bajo la tutela del “Sindicato del Crimen” dirigido por Anson y Pablo Sebastián.

El fundamentalismo cristiano estadunidense Pat Robertson en su libro “The New World Order” dio la síntesis más sonada del tema, remontándose a los Iluminados de Baviera, que unidos con la masonería, habrían provocado la Revolución Francesa; luego se les habría sumado el mismísimo Marx para llevar el bolchevismo a Rusia por medio de Lenin, pasando por los “Protocolos de los Sabios de Sión” y acabando en el “Council of Foreign Relation”de Nueva York.

¿Está el mundo –no el país- movidos por fuerzas que no conocemos, porque su poder consiste en ser invisibles? ¿Lo del CESID y González fue una trampa para desprestigiar al gobierno socialista? ¿Quién espía a quién y cuándo? Preguntas que, por definición, no tienen respuestas demostrables, porque las conspiraciones son, evidentemente, secretas. Sino no serían conspiraciones.