Mr. Hollande´s girls

El siniestro François Mitterrand tenía tres familias simultáneas y nadie chistó; solo lo descubrieron cuando en el entierro se encontraron tres viudas desconsoladas, una hija y gruppies más o menos cercanas. ¿Por qué será que los hombres más inteligentes y poderosos se dan a la poligamia? Pues porque pueden. Los demás nos autoconvencemos de que eso no es posible, ya sea por romanticismo, fidelidad, religión o economía.

Ahora el nuevo presidente de la República Francesa, heredero de Napoleón y Luis XIV, nos sale torero: a su legítima Ségolène Royal y a su amante -la Pompadour Trierweiler- les añade una tercera, actriz de teatro (en esto actúa como el emperador Francisco José de Austria con Katharina Schratt, pese a que los Habsburgos eran tan devotos que su sobrino Karl Ludwig se empeñó en beber agua del río Jordán y murió infectado).

La noticia no es que el Presidente francés tenga una amante -o varias- ¿acaso el presidente Faure no murió en manos de su amiga Mme. Steinheil, a la que apodaron inmediatamente “la Pompe-fúnebre”?; la noticia -digo- es que eso salga en los periódicos, hasta hoy respetuosos con la intimidad personal de los políticos. Parecería que los franceses se están contagiando de los anglosajones con ese puritanismo sensacionalista que no separa individuo de cargo, el ser mortal de la función pública. Mal.

Por eso creo que Hollande ha estado muy bien negándose a entrar en el tema. A Mitterrand se lo consintieron todo, ¿por qué no al sufrido Hollande?, que en el pecado ya lleva la penitencia, pues lidiar con tres mujeres enfurecidas… ¡qué quieren que les diga!