El cerebro femenino

La ciencia está contrastando trabajosamente la hipótesis de que las diferencias en la realización de procesos cognitivos y emocionales entre ambos sexos tienen una base biológica. Las investigaciones se iniciaron en la Universidad de Pennsylvania con el doctor Gur con la ayuda de glucosa radioactiva inyectada en la sangre, que emite positrones detectables cuando las neuronas se onectan.

Parece que los procesos cognitivos y emocionales son distintos en hombres y mujeres y que ello no se debe -como se creía- a las hormonas sexuales, sino a diferencias anatómicas en el cuerpo calloso, la cisura de Silvio, la materia gris y la estría terminal.

No hay más que andar un poco por la vida para darse cuenta de que el cerebro femenino es misteriosamente superior al masculino, entre otras cosas porque tiene algo similar a la llamada telepatía, es decir, la capacidad de captar pensamientos ajenos. Ante esta facultad, la pretendida superioridad del hombre por su racionalidad y lógica es una pura ilusión: cuando nosotros vamos, ellas ya vuelven. ¿De qué sirven la lógica, la deducción, la razón, ante la clarividencia?

Que se descubran diferencias anatómicas en el cerebro no me extraña en absoluto, pero hay que descubrir las diferencias fisiológicas: qué endorfinas produce el cerebro femenino, que ponen normalmente a la mujer en un estado de percepción distinto al hombre, como quien toma LSD está más perceptivo que quien no, porque incorpora radical indol a la sangre y aumenta neurotransmisores. Ellas lo tienen naturalmente: otra de las injusticias de la naturaleza -o de Dios- que no sacó a la mujer de Adán, sino que dejó a éste como una mujer incompleta.