Griego y latín

Por si fuera poca la especialización que conlleva la tecnología actual, nuestros queridos gobernantes se suman al carro de la deshumanización y amenazan con eliminar el griego y el latín de la enseñanza media. Con todos los respetos, quien esto escribe opina que, por el contrario, debería introducirse un curso entero de humanidades en la carreras técnicas, y se lo dice desde la experiencia -casi diría ordalía- que le confiere el haber completado, hasta el doctorado, dos carreras de ciencias.

Es improcedente, vulgar y bárbaro saber cómo se hacen las cosas sin saber por qué se hacen. Casi diría que es inhumano, pues lo que nos distingue –según dicen- de los seres no pensantes, es reflexionar sobre lo que estamos haciendo. El contenido de las asignaturas de humanidades –cuya base es el griego y el latín- consiste en lo mejor que se ha pensado y escrito sobre la condición humana. Los defectos y las virtudes de griegos o romanos son los nuestros; los siete pecados capitales siguen aquí, aunque hayan pasado de moda el carro, la bicicleta o la guillotina. La naturaleza humana han cambiado muy poco en 2000 años y si nos enfrentamos a los mismos problemas que los griegos, necios seríamos al ignorar las soluciones que ellos les dieron.

El lector puede hacer una prueba: tome las cartas de Séneca a Lucilio; en ellas encontrará todas las situaciones, escollos, problemas, soluciones, errores, buenos deseos, propósitos y desastres que conoce en su propia vida. ¿Cómo es posible que Séneca escriba de cosas tan actuales? Porque la estupidez en intemporal.

Ahora que los jóvenes ambiciosos quieren ser yupies, no estará de más recordar que buen número de los banqueros de la City londinense son licenciados en humanidades por Oxford y Cambridge. El imperio británico fue administrado por gentes educadas en las humanidades, no en análisis de sistemas.

Unas asignaturas más de técnica, ganadas a costa de la literatura e historia antiguas, de las lenguas muertas, no cambiará el nivel de los ingenieros; en cambio, una dosis de humanidades le puede cambiar la vida a muchos. Quizás sea eso lo que no se desea: que los técnicos tengan criterio. ¿No es ésta la idea matriz de la democracia, que necesita ciudadanos educados -todos- para decidir sobre la “res publica”? Al final, si uno lo mira bien, resultará que eliminar el griego y el latín de las escuelas es un atentado contra la democracia.