Todos espiados

Es tan grotesco pensar que tenían a Merkel pinchada hace diez años que la gente se va  tomar a broma que los espíen. Con la excusa de los terroristas, nos van a aterrorizar a todos.

Dense por espiados y a callar. Y como escribía el guasón de Ansón, al que no lo espían no es  nadie. Rajoy no tiene quién le espíe, dice Ansón. Yo tampoco: a mí me espiaron cuando  publicábamos en “Ajoblanco”, pero de eso hace mucho, era la Transición.

¿Alguien se pensaba que teniendo el firmamento tachonado de satélites, quedaría alguien por espiar? Con lo que les costaba a los personajes de Le Carré y de Graham Greene  espiar, que se dejaban la vida por los muros de Berlín, y ahora resulta que la CIA -desde hace  poco no sé por qué llamada NSA- te escucha por el móvil. ¿Se han enterado ya en Movistar y  Vodafone? ¿Nos pasamos a Jazztel para que nos escuche Fidel?

El terrorismo permite tales ventajas a los controladores antidemocráticos, que si no existiera, habría que inventarla. Con su excusa estamos todos vigilados y los aeropuertos parecen la puerta de Brandenburgo ocupada por los comunistas y ahora vigilada por la embajada de USA.

Estamos ante la materialización del Gran Hermano, el Big Brother is watching you de George Orwell en 1984, que no era el engendro de Mercedes Milá, sino la profecía del estado totalitario que lo vigilaba todo. Por culpa del terrorismo tenemos al Gran Hermano, es salir del fuego para caer en las brasas. Decían que la informática sería incontrolable, pero lo es más aún el libre albedrío y la conciencia de Snowden o Assange.