Se acabó la crisis

Yo he oído hablar de la crisis desde que murió Franco, porque con Franco no había crisis, o estaban prohibidas o todo aquel tiempo era una crisis. Luego, cuando llegó la democracia, las carreteras se continuaron llenando de coches, los restaurantes de clientes y los aeropuertos de pasajeros, además de los sueldos y salarios aumentando, y entonces se hablaba de crisis todo el rato. ¿Ustedes no recuerdan la crisis del 76, del 79, del 83, del 90, del 93, del 97?, pues yo sí porque me desgañité preguntando cómo se podía estar en crisis con las autopistas y los bares llenos.

Por fin llegó la crisis de verdad en 2008 y ZP la negó como si me hubiese escuchado a mí, que no leído, porque en esa fecha publiqué en El Mundo y La Vanguardia sendos artículos explicando la teoría de los ciclos económicos de Joseph Alois Schumpeter.

Según el taimado vienés de Harvard, existe una secuencia temporal de tres ciclos superpuestos: los de Kitchin que duran 3 años y medio, los de Juglar de 10 años y los de Kondatriev de 60 años. Cuando los tres coinciden a la vez en la misma fase, si ésta es de depresión, será de intensidad inusual.

Hacia 1930 hubo la Gran Depresión, que era un bajo de un ciclo de Kondratiev y 60 años después de que éste se levantara en 1945, hemos tenido la crisis, hacia 2005. Todo eso estaba previsto y Schumpeter lo explicaba por las oleadas de innovaciones (el ordenador retrasó un poco ésta última). O sea que ya pasó la ola, aunque en Kakronia (España) queden tropecientos millones de parados, la mitad falsos, y que los consumidores estén deprimidos y por eso el consumo se deprime.

Pero qué alivio oír o leer que la recesión acabó y que el PIB vuelve a subir después de 5 años de bajar, que tampoco fue tanto, pues el año que más bajó fue un 3 por ciento. ¿A quién debe beneficiar que se hable tanto de crisis?