Hartos de defender a los golfos…

El secretario general ugetista, en la sección sindical de la Secretaría de Estado de Cultura, ha declarado: “Estamos hartos de defender a los golfos andaluces”. Mientras tanto, el secretario general de éstos dice que el detenido Salvador Mera, de Cádiz “lo único que hizo es su trabajo sindical”.

Viva la omertá. La cosa nostra andaluza en su versión más irreductible. Pero ¿cómo no hacen autocrítica estos de UGT o CCOO? ¿Es que han olvidado los juicios de Stalin, donde los acusados confesaban todo y más cuando el partido se lo pedía? En Madrid han decidido santamente recortarles de dos millones seiscientos mil euros a 196.000, dejándoles sin cursos tan trascendentales como risoterapia y gimnasia mental (que es una contradicción en términos).

A todo esto, la Díaz se pasea por Madrid dando lecciones pese a que salió nombrada a dedo y es cómplice de los EREs. Como dice Enric Juliana en La Vanguardia, la Díaz “dibuja líneas rojas a Cataluña. Sobre todo parar los pies a Cataluña. Obsesivamente Cataluña. Esa es hoy la piedra de toque de la política española”.

A ver si al final lo que van a pedir los catalanes va a ser separarse de Andalucía. A este paso no me extrañaría.

Los 32 años de mandato socialista en Andalucía han generado una corruptela espectacular, una romería del rocío del reparto de EREs, paros y peonadas que permite a la tierra de María Santísima perpetuar el ideal vegetativo que le asignaba Ortega en su clarividente ensayo de ese título. Me parece admirable ese ideal siempre que no se logre a costa del trabajo ajeno más la corrupción propia.

La jueza Alaya, frágil, diáfana y pertinaz, está prestando un servicio magnífico a la democracia española ¡Qué morbo tiene esa señora! Se lo dice un “connaisseur” (y perdonen).