¡Qué grande!

Cuando Berlusconi, al ver perdida su moción de confianza, votó -en el último momento- a favor del que quería derrocar, Letta sonrió y murmuró: ¡E grande! Ya decía Talleyrand que la traición es una cuestión de fechas y nadie en Europa se acerca ya a Talleyrand como no sean los italianos con sus intrigas, finezas, puñaladas traperas y reconciliaciones sin rencor.

Como decía Enric Juliana en su comentario, en España la política se hace a golpe de orgullo; en Italia hay el dietrofront: donde dije digo, digo Diego, girar 180 grados con soltura y flexibilidad. Berlusconi hizo dietrofront o mediavuelta con la fruición con la que solía hacer el “bunga-gunga”.

Aquí dice Rajoy que salimos de la crisis. Yo llevo años diciendo que -como explicó Schumpeter- los ciclos son la terapia de choc del sistema capitalista, que nos ha pasado por encima un ciclo de Kondatriev, que es el más gordo, y que no he notado crisis en las autopistas ni restaurantes. Claro que salimos de la crisis, porque la vida es ondulante. De lo que no salimos es de que en Andalucía haya más parados y EREs de los necesarios y de que en los pueblos y ciudades medias haya más funcionarios de los que se necesitan.

La cifra del paro español es tan escandalosa que los extranjeros nos creen en la miseria. Pues miren: los mendigos que me acosan suelen ser rumanas. Claro que los constructores ya no ganan dinero a espuertas, pero eso no es crisis, es sanear la economía que no debe basarse en la construcción, sino en una diversificada oferta de agricultura, industria y servicios. Como siempre, el turismo -Con un subidón del 8 por ciento- nos ha salvado el año. Aprovechemos estas gangas para consolidar una economía diversificada. Y para empezar el Eje Mediterráneo, ineptos centralistas.