De Wimbledon a Manglano

Procuro pasar, al menos, una semana al año en Londres y Cambridge para comprar libros y ver a los amigos, pero sobre todo para desintoxicarme de este país, España, tosco, brutal, cutre y envidioso. ¿Cómo soportar sino el clima y la cocina ingleses?

El tiempo en julio es parecido al nuestro e invita a darse una vuelta por Wimbledon. Como un amigo mío tiene que ver con la entrega de la “ensaladera”, consigo entradas para la pista central. Una vez vi la final Sampras-Agassi. Este año me tocaron señoras, que en veinte años han virilizado el juego de tal modo que le pegan a 94 millas por hora.

Llegué un martes y parecía un sábado. Londres no tiene crisis porque no tienen euro, están y no están, con esa pragmática doblez británica. ¡Qué gran país!

Y luego vuelvan aquí para leer la necrológica de Manglano, que se ha ido a espiar a Dios, o a Satanás, él sabrá, ya que su nombre en clave era Ra, el dios egipcio: modesto el chico. El atentado de Carrero Blanco; el golpe del 23-F; la creación del GAL; el secuestro, asesinato y enterramiento en cal viva de Lasa y Zabala; la muerte de un mendigo!!!; las escuchas ilegales del CSID; el vídeo contra Pedro J.; etc., etc., es el contenido de su obituario.

¿Pero qué país es éste, que produce semejantes personajes que mueren en la cama cual padres de la patria a los que debemos gratitud? Manglano fue uno de los grandes pasteleros de la Transición, y si bien debemos agradecerle que generara tantos desaguisados para que la Transición saliera bien, también debemos achacarle a él y a Felipe González que España se haya bajado al nivel de una república bananera, donde el GAL rapta a un pobre señor que no tenía nada que ver con ETA.

Este país es cutre y es picaresco sin gracia, sólo con sordidez, por eso hay que marcharse tan a menudo, para recuperarse y saber lo que es una democracia, el menos malo de todos los sistemas.