¿Por qué 6,5?

¿Qué más da un 6,5 que un 5,5? ¿Desde cuándo los estudiantes son números? ¡Que esto no es Auschwitz! Las becas se dan a personas, no a números. Se deben dar por el conjunto de méritos, circunstancias personales del estudiante, y no por un promedio. Yo he tenido dos becas para Estados Unidos: en la primera, del American Field Service, fui entrevistado personalmente por varias personas: ex-becarios, la señora Vidal del Instituto Americano de Barcelona, y no se me pidieron sólo más notas, sino que se interesaron por todas mis circunstancias familiares.

Una beca se da a un buen estudiante necesitado. Qué significa “buen” y qué significa “necesitado” son cuestiones cualitativas más que cuantitativas. Por eso me parece frívolo pelearse por un 5,5 o un 6,5. Que se presenten los estudiantes y que se hable con ellos, como en las tutorías y luego se decida por el conjunto. Yo soy yo y mis circunstancias, dijo Ortega y con las becas lo mismo.

Me parece muy mal el abucheo a lo Reina por ir a disfrutar de Beethoven. Siempre me pareció una becaria alemana acabada de llegar y con ansia de aprender, lo cual merece todos los respetos, pero ya se sabe que al final acaban pagando justos por pecadores. Ahora, que se equivoquen siete notarías a la vez va contra todo lo que me enseñaron en cálculo de probabilidades. ¿No había alguna excusa mejor? ¿Para qué cobran los asesores?

Y si Garzón defiende a Assange, tanto mejor, pero que se lo lleve a Argentina donde doña Cristina tienes a los jueces más desmontesquieuizados que nadie. Los chicos listos merecen becas y ayudas, y si no hay dinero para todos, se eligen a los mejores pero por entrevistas cualitativas, no por números kafkianos.