A vueltas con la educación

Luis María de Ansón, que es el periodista más lúcido, veterano e informado de esta ya larga Transición española -¿será que la Transición es la esencia de España?- siempre se quejó de que Jordi Pujol había controlado la educación en Cataluña y con ella estaba creando generaciones de nacionalistas.

Si así fuera, no hacía nada más que imitar lo que hicieron los ministros de educación de la época franquista, que nos impusieron unos libros de texto dignos de Ernesto Giménez Caballero: la historia de España era Castilla y poco más. Tuve que hacerme un reciclaje autodidacta para saber quién fue Pedro II de Aragón, qué pasó en la Batalla de Muret, al año siguiente de Navas de Tolosa, que ésa sí que la estudiábamos, quiénes eran los trovadores y los cátaros y qué fueron las Vísperas Sicilianas.

Lo de Pujol fue el rebote del péndulo de la parcialidad franquista. ¿Dónde estamos ahora? No se ve con claridad, pero tengo una idea de cómo debería ser. Lo explicó Toynbee en su “Estudio de la Historia”: ya no vale escribir y estudiar la historia de Inglaterra, Francia o España; hay que enseñar la historia por civilizaciones, no por naciones. ¿Cómo entender la historia de Francia sin Inglaterra? Pues tampoco se puede entender la historia de Castilla sin Cataluña o la taifa de Valencia o el califato de Córdoba.

Me gustaría una historia extensa, completa, plural de la realidad española, que hiciese comprender la interdependencia, además de la independencia y la dependencia. Me gustaría que Alfons el Magnànim, rey de Nápoles, fuera tan alabado como Fernando el Católico, “esa vulpeja aragonesa”, lo llamaba Ortega. Y me gustaría que les contaran a los niños que el Cid Campeador fue un “condottiero” a sueldo que también guerreó a favor de “los moros”, cosa que provocaría a Don Ramón Menéndez Pidal un infarto de mío Cid.

Con una historia plural y equitativa quizás acabaríamos por entendernos mejor. Porque lo que se aprende de niños es tan fuerte que ahora resulta que la Pasionaria murió pidiendo la comunión.