A vueltas con el paro

Lejos de menguar la tasa de parados crece, pese a las reformas en la ley laboral y buenas intenciones por parte del Gobierno. ¿No se han enterado de que en la sacrosanta Alemania neocon (disfrazada con piel de social, claro) han aplicado el reparto de horas de trabajo?

Esa idea que yo mismo difundí en España desde 1983 en mi ensayo “Del paro al ocio”, que ganó el Premio Anagrama de ensayo y lleva más de veinte ediciones, se basa en el sentido común -pero antipuritano- de dar el dinero que se paga como subsidio de paro a los empresarios para que contraten a parados. En vez de gastar millonadas en dejar millones de personas en casa sin hacer nada, dedicar ese dinero a que los empresarios repartan las horas laborales entre empleados y parados. Si tengo 8 empleados que trabajan 8 horas diarias y contrato un parado, debo hacer que los otros 8 trabajen una hora menos. Esas 8 horas de los 8 empleados me da para una jornada de un parado que se convierte en trabajador. Y es el Gobierno quien paga al empresario por ese trabajador.

Hay que repartir el trabajo porque -como ya lo profetizó en 1942 Norbert Wiener, inventor de la Cibernética- las máquinas se han apoderado del trabajo que antes hacían los hombres. ¿Para qué competir con la máquina?, lo inteligente es aprovecharse de ella para trabajar menos horas.

Es lo inteligente, no lo judeo-bíblico “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. ¿Cómo vamos a pagar lo mismo por menos horas?- se preguntaban los puritanos laboralistas judeo-bíblicos. Esos son los que impiden que solucionemos lo del paro. Y les llamo judeo-bíblicos porque los judeo-cristianos lo deberían ver de otro modo, si conocen la parábola de los obreros en la viña: van llegando jornaleros a la viña a distintas horas del día; al final el amo dice al capataz que les pague a todos lo mismo, aun a los llegados a última hora.

Esa es una idea cristiana, que no calvinista ni puritana. Y es la que se debe aplicar, porque los obreros del siglo XXI son los que han llegado en la hora nona de la industrialización.