Andreotti

Yo conocí a Andreotti: era como una tortuga decrépita, tan taimada que el legendario Emperador Amarillo escribió los trigramas del I Ching leyendo las grietas de su caparazón. Daba una mano fofa, su cabeza emergía por el cuello de la camisa como si fuera retráctil y se pudiera ocultar. También Deng Shao Ping tenía algo […]