Escrache en inglés

Napoleón dijo que imposible no era francés, yo digo que dimisión no es español y les aseguro que escrache no es argentino: es inglés. “Scratch” es raspar, arañar, rayar (el vidrio) en el sentido de “no me rayes” que recientemente han incorporado los jóvenes al argot. O sea, que no es argentino, es rayar, o sea, molestar a la gente.

No me extraña: ya sabemos que los argentinos son una porción de italianos que hablan español y quieren parecer ingleses. Su esnobismo les impide decir rayar: ellos tienen que “escrachear”. ¡Qué cruz! Y la del tuerto -como dijo el presidente de Uruguay- confiscando empresas.

Aclarado esto tan evidente, paso a otra ambigüedad notoria: a la Pantoja, al salir del juicio, le gritaron simultáneamente “guapa” y “choriza”. ¿En qué quedamos, Gerardo o Diego? como le dijo Borges al poeta español que fue a recibirlo. Unos están con la Pantoja, otros en contra, como en los toros: división de opiniones. Me recuerda cuando oí en Arcos de la Frontera un mitin de Carmen Romero y al salir una señora dijo: “A mí me gusta más la Encanna” (por la locutora de radio). ¿Qué votaría aquella señora? ¿Qué debía creer que estábamos eligiendo? ¿Un locutor de radio? Pues sí, eso es lo que era, a la postre, J.L.R. Zapatero, una voz bien temperada en un cráneo vacío.

A Lola Flores la persiguió Hacienda para meter en las cabezas confusas de esas señoras que votan a “Encanna” que se debían declarar los ingresos. No fue un chivo expiatorio, sino un anuncio publicitario para que la gente comprendiera que había que comenzar a pagar impuestos. “Ya no soy Lola de España” -gimió la Flores- “soy Lola de Jacienda”. Pues ahora la Pantoja, para ver si entienden que la corrupción no es normal, aunque en ciertos lugares sí lo parezca.

Unos escrachados y otros escacharrados, “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.