El gran rifiuto

Así calificó Dante al Papa Celestino V que se marchó en 1386 a su cueva de ermitaño. “Quelle chi fecce il gran rifiuto” le llama en la «Divina Comedia». Aquí en España deberíamos saber, ya que Mallorca y Cataluña también son España ¿o no?, que una leyenda medieval contaba que este Celestino V era un monje ermitaño que fue nombrado Papa sin pedirlo y que al cabo de poco, tras leer la novela de Raimundo Lulio «Blanquerna» decidió imitar al personaje y marcharse a una cueva a perseguir la vida contemplativa.

Yo creo que la traición del mayordomo acabó de convencer a Ratzinger de que la Curia romana lo tenía rodeado, controlado y neutralizado. Ni siquiera su fiel George pudo protegerle de la máquina vaticana.

Se apunta a un Papa latinoamericano, lo cual sería lógico por acorde con un mundo globalizado donde la mayoría de los cristianos ya no son los europeos, sino los brasileños o peruanos. Los argentinos no se cuentan porque ya están incluidos con los italianos: son italianos que hablan español y quieren parecer ingleses.

En la lista profética de san Malaquías quedaban tres Papas, si éste se va antes, nos acercamos al Pedro Romano que Malaquías nombra como último Papa. ¿Será posible? ¿Malaquías vio en su capacidad profética lo de Calvi y Marcincus? ¿Captó el progresivo desasimiento de los católicos ante la secularización de la cultura por efecto de la ciencia y la televisión?

Me parece noble que un hombre que no se siente con fuerzas abandone un puesto tan vital en este mundo. Es un “gran rifiuto”, uno de esos que marcan época. Esperemos que sea para mejor. Después de todo y con todos sus errores, la Iglesia es un elemento de estabilidad, orden e identidad psicológica para muchos que no se van a leer ni a Voltaire ni a Dawkins.