Pintores sin público

Los pintores amigos míos están bastante mosqueados ante la pérdida de atención -y de mercado, claro- que ha sufrido la pintura. Ya no les encargan una marina para decorar el piso de los recién casados, ni les dejan colgar cuadros a cambio de facturas en los restaurantes. Por ejemplo, el nuevo Gaig se decoró tan minimal que no cuelga un solo cuadro de sus paredes. ¿Qué ha pasado?

Pues lo mismo que la calesa y el coche. Nadie viajará en calesa para irse a Madrid, pero algunos pasearán en ella por Sevilla en días señalados. La pintura ha dejado de ser arte hegemónico para convertirse en culto de unos pocos. La culpa no la tienen tanto las estúpidas “instalaciones” que la han rebajado al nivel de la fontanería, ni siquiera cínicos empedernidos como Marcel Duchamp. La culpa fue del tren, o sea, de la aceleración del tempo de los tiempos.

La vista se emplea en la pantallita de internet no en los paisajes de Monet. Adiós a Picasso cuando tenemos los cómics y los videojuegos. La pintura ya no es el arte adecuado para expresar las emociones ni las preocupaciones del siglo XXI. Las artes populares del siglo XX fueron el cine, el séptimo arte, y la música rock. Esas son las artes que mueven a las masas ahora y que sintonizan con la sensibilidad del hombre unidimensional y futbolero.

El pintor Gordillo ha declarado: “Las nuevas tecnologías están siendo una revolución. Sigue habiendo grandes pintores pero es como si la pintura ya no hiciese estremecerse a la Historia. Es como si ya fuera un pequeño asilo de artistas. La pintura sigue y va a seguir pero puede quedar reducida a un diez por ciento del arte total”.

Tampoco ayudan las maniobras peseteras de Damien Hirst y demás mercaderes del arte, descendientes de Kahnweiler que era agente de cambio y bolsa para que nadie se llamara a engaño. Pero se llamaron y se quisieron engañar: pretendieron que todo es arte y todo vale “porque yo me expreso”, y ahí cortaron las venas a la musa de la pintura. Entre todos la mataron… por dinero.

Tranquilos, ya saldrán otros artes, ahora faltan el octavo, noveno, décimo, etc…