¿Cambios en China?

Lo que pase en China, por primera vez en muchos siglos, vuelve a afectar a todo el mundo. Así como nos interesa la elección presidencial americana, o a los españoles la francesa, a todo el mundo le importa quién y cómo van a mandar en China.

Déjenme que les adelante la respuesta: va a ser más de lo mismo, pues ¿qué otra cosa fue la sustitución del Emperador por Mao, tras el efímero interludio del ridículo Sun Yan-tsen?

Por su tamaño China es como un transatlántico que no se puede gobernar a golpe de timón, sino con lentas y suaves variaciones de rumbo. La reforma política se hará esperar aún varias décadas. El gran acierto chino fue pasar a una economía capitalista de mercado, pero dejando intacto el sistema político comunista con su Comité Central de 205 miembros su Politburó de 25 miembros y el Comité Permanente de éste con 7 miembros que son los que mandan. El presidente del Comité Permanente es el que manda y suele ser además secretario del partido comunista chino.

En Rusia cambiaron la economía y la política, creando mafias y falsos millonarios, en China cambiaron la economía pero no la política y este sistema de mercado con economía de estado y un estado autoritario no democrático, les ha llevado a crecer el 9 por ciento anual, para convertirse en la segunda potencia del mundo.

Se habla de los retos al nuevo gobierno: corrupción, sus vecinos, medioambiente, Tíbet, la falta de democracia. La corrupción en China es consustancial con la estructura que organiza la sociedad china: la sociedad no se ordena por distritos, partidos o representantes, como en la sociedad europea, sino por familias. La familia es el puntal de la sociedad china y por lo mismo, el nepotismo es lo más normal. Los que mandan deben enriquecer a sus familias y eso en China todavía parece razonable. De modo que lo que aquí entenderíamos como corrupción allá es ayuda familiar.

Los problemas con sus vecinos no son graves, el único difícil es el Tíbet, que China cree suyo porque allí nacen sus grandes ríos. Probablemente lo que se abordará es la degradación medioambiental porque se ha disparado con el crecimiento y porque los chinos, al ser taoístas, aman la naturaleza. Pero lo demás seguirá como está hasta que un día por acumulación de cambios dé un vuelco.

En China los cambios los tienen todos previstos en los 64 hexagramas del I Ching o Libro de los Cambios.