El Capitán Barbosa

Mi actor preferido que es Geoffrey Rush es más conocido por encarnar al villano Capitán Barbosa de la saga Piratas del Caribe que por su excepcional actuación en El Discurso del Rey como logopeda Loge. Es mi colega Enrique Gil Calvo -colega al menos en el Premio Anagrama de Ensayo- a cuya perspicacia debo la exacta caracterización de Rubalcaba: “Es verdad -escribe Gil Calvo- que el actual líder del PSOE con su raída imagen de villano Capitán Barbosa no parece la mejor opción que podría soñar el marketing electoral”.

Pues no, y eso es grave para un partido como el PSOE que lleva viviendo del marketing, la imagen y el engaño desde el saleroso Felipe González al locutor Zapatero. Pero tanto va la imagen a la pantalla que al final se rompe. Lo que necesita el PSOE ahora no es imagen, es contenido; un programa real que le distinga del neocapitalismo. El PSOE necesita una refundación interna, avisa Gil Calvo: “La crisis existencial por la que atraviesa el PSOE es tanto política como generacional y organizativa”. Las nuevas generaciones desconfían de la doble moral socialista: progresistas de labios afuera y oligárquicos en la intimidad.

Pío Baroja lo dejó más claro: “los socialistas tienen la vista puesta en el ideal y la mano en el cajón”. Y ya puestos a recordar, también avisó Unamuno que cuando Madrid -o sea los jacobinos- perdiera sus colonias se cebaría en la periferia.

Por eso el Capitán Barbosa, corsario jacobino, tiene otro frente abierto: el PSC que, al ser catalanes, opinan que Cataluña tiene derecho a preguntar a sus ciudadanos sobre el futuro. “Intolerable” grita el jacobino centralista Bono. “No estoy de acuerdo con el derecho a decidir”, suspiró Rubalcaba. Viva la democracia. ¿Cómo se puede ser demócrata y no estar de acuerdo con el derecho a decidir? Es algo que escapa a mi sentido común y mis estudios de lógica y de teoría política.

Por eso Jordi Barbeta en La Vanguardia comenta: “acusan al PSC de estar acomplejados respecto a CIU, y los hechos demuestran que son los socialistas españoles, sobre todo los exalumnos del Colegio del Pilar, los que actúan fascinados por el nacionalismo inherente a la derecha que se cree heredera de España como “unidad de destino en lo universal”. Y concluye Barbeta: “Que el secretario general del PSOE humille al primer secretario del PSC no es inédito, sino que ha sido durante décadas algo sistemático”.

Con su rechazo al federalismo e incluso al derecho a decidir, el Capitán Barbosa ha abierto una boca de agua de tal magnitud en el PSC que este desgastado cascajo se va a hundir estrepitosamente en las elecciones catalanas. Pero “antes roja que rota”.