El patético PSC y los Maragalles

Con la falta de AVE entre Valencia y Barcelona clamando al cielo, el portador socialista catalán vota en Madrid a favor del eje central para unir Madrid con Huesca y Tarbes. Luego con todo el cinismo del mundo, el que es habitual en los socialistas, ya sean catalanes o de Sevilla, dicen que se han equivocado al votar. ¿Les seguirán votando los catalanes? O mejor, ¿quién les vota en Cataluña? El excinturón industrial que ya no es industrial y a penas cinturón, sino un conjunto de hijos de migrantes o emigrantes jubilados que votan socialista porque “mi madre me parió socialista”.

Este veto lo recogieron una porción de señoritos burgueses de Sarrià, los Serra, Maragall, Raventós que, en vez de Convergencia, jugaron a la carta de controlar el socialismo catalán. Y así lo han hecho desde 1978 hasta que Montilla desbancó a Pascual Maragall. Éste, tras desencadenar las tres plagas sobre España: el tripartit, el estatut y Zapatero, se declaró enfermo, como Manuela de Madre de San Adrià antes del escándalo inmobiliario, y abandonó el PSC a sus dueños naturales, los inmigrantes del Área Metropolitana de Barcelona, representados por el alcalde de la zona y otros “capitanes” que ahora manejan el PSC.

Así las cosas el jefe en funciones del PSC Pere Navarro instó a Ernest Maragall a “reflexionar” sobre su continuidad en el grupo socialista tras romper la disciplina de voto en el debate del pacto fiscal Cataluña-España. Maragall se negó a dejar el escaño y Nadal, exalcalde de Gerona y Conseller de Obras Públicas, salió en su defensa. Lo dejaron para septiembre…

Hay que recordar que Pascual Maragall, en cuanto lo echaron de President, se dio de baja del Partido Socialista de Cataluña – ¡o César o nada! – que decían los Borgia. Su hermano no suelta y las bases se rebotan: el director de la escuela de formación del PSC (¿qué les deben enseñar ahí?) y dirigente en Hospitalet, acusa a los Maragalles de haber utilizado al PSC para fundar plataformas al margen como “Cuidadanos para el Cargo”, un título que produce escalofríos. A Ernest lo comparan con Rosa Díez que montó UPyD con los 6000 euros mensuales que cobraba por su escaño europeo del PSOE.

Y digo yo: ¿Qué tiene de malo que una política monte otro partido? ¿No es ello más eficaz para la democracia española que los diputados del monolítico PSOE cobrando por levantar la mano? A mí el voto del PSC contra el Eje del Mediterráneo me parece como para echarlos a todos, no votarlos nunca más. Pero, claro, “si no votáis, vendrán ellos”.