Grecia y España

Una vez, cuando Josep Pla me preguntó por qué me había ido a vivir al Ampurdán, le contesté que porque me recordaba a Grecia.

- Pero, ¡qué dice usted, hombre de Dios, si Grecia es un pedregal! ¿No ve que aquí se recogen dos cosechas al año?

Realmente, la estructura económica de España y la de Grecia no tienen nada que ver, no sólo cuantitativamente sino también cualitativamente. España es una economía equilibrada por sectores: la agricultura es potente, exportando a Europa, la industria es diversa y exporta a todo el mundo y no hablemos de los servicios, que cuentan con un turismo espectacular y unas prestaciones de banca, telefonía, etc. a Iberoamérica muy notables.

Los griegos sólo tienen turismo y escaso en relación al nuestro. La industria es prácticamente inexistente y la agricultura, local. Sus trapicheos y trampas no han mejorado desde la Guerra de Troya, donde ganaron con trampa y se ganaron el aforismo: no te fíes de los griegos ni cuando te traen un regalo.

Claro que el resultado de las elecciones griegas no ha mejorado el problema de España, es que desde un principio la una y los otros no han tenido nunca nada que ver. Sólo en las tendenciosas editoriales de periódicos anglosajones que detestan el euro y nos llaman PIGS (Portugal, Italia, Grecia, Spain) porque sabemos y podemos vivir mejor que ellos, por el solo hecho que los pigs estamos en el Mediterráneo, ocupando el Jardín de las Hespérides y zonas similares en cuanto a clima y calidad de vida urbana, y ellos, los bárbaros que llegaron diez siglos más tarde procedentes de las estepas de Rusia y los bosques de Alemania, se tuvieron que asentar en territorios inhóspitos, fríos y ventosos, en el norte de Europa, porque es lo que quedaba libre.

Hemos visto repetidas veces cómo los Bárbaros del norte invaden y ocupan el sur, lo que no hemos visto nunca es una expedición de andaluces ocupando Suecia o Noruega. Ni lo veremos.

Pero los españoles nos retratamos arquetípicamente en Don Quijote y los griegos en Ulises, que es quien engañó a Troya. Somos diferentes y no deberían los ingleses enemigos del Euro meternos en el mismo saco. Ellos quizás sí están más cerca de Ulises, porque hicieron su fortuna pirateando el oro de los barcos españoles.