The Queen

La reina Isabel II de Inglaterra acaba de celebrar su sexagésimo aniversario, son tantos años de reinado como la reina Victoria que ocupó medio siglo XIX. Ella ha ocupado el siglo XX, pues subió al trono en 1952 con 26 años.

Inglaterra salía del trauma de la guerra y la familia real del trauma del Duque de Windsor, que por casarse con una plebeya renunció a la corona. Pobre de él, si hubiera visto lo que ha venido detrás. Isabel II reinó sobre la instauración de Wellfare State, que consistió en la aplicación de las ideas laboristas de Keynes y el grupo de Bloomsbury, además de la inefable señora Webb. Ha reinado con gobiernos laboristas y conservadores y, a diferencia de otras monarquías, en sesenta años, no ha cometido ni un solo error.

Su única equivocación no fue por error sino por omisión: no mostró suficiente pesar por la muerte de Lady Di, y eso sus súbditos se lo tomaron a mal. Hay que decir en su descargo que cuando se educó esta reina, en Inglaterra no se toleraba la exteriorización de los sentimientos. A nadie que pasara por Eaton o Harrow se le ocurría proferir un gemido o derramar una lágrima porque eso le hubiera rebajado a la categoría de latino sentimental. De modo que cuando murió Lady Di la reina se mantuvo en un dignificado silencio y no se le ocurrió abandonar Balmoral, donde estaba de vacaciones veraniegas, para acudir a Londres. Sus súbditos que, no se sabe por qué, reaccionaron como sentimentales latinos, como si fueran italianos o españoles, profirieron toda suerte de lamentaciones y gemidos, sólo faltaban las plañideras. Y eso, a Isabel II la cogió descolocada. Intentó corregir el tiro, pero tarde y su popularidad sufrió merma.

Con una habilidad diplomática de la que los ingleses tienen el secreto, la casa real se rehabilitó por medio, nada menos, que de una película. Eso fue una obra maestra de relaciones públicas porque una película así puede caer fácilmente en la hagiografía y causar vergüenza ajena, como ha pasado en otros intentos, en otros países. Pero los ingleses la realizaron con tal ironía y con tal sinceridad, que la cinta logra dar una imagen de la reina como ser humano que, si bien no pareció sufrir tanto como los ingleses hubiesen querido por la muerte de Lady Di, sí sufre en la película por la muerte de un ciervo. Con toda esa subtrama, las bromas del duque de Edimburgo, que ante el funeral de Diana exclama: “¡Oh, my God, it is going to be a pop funeral!”, cuando le comunican que asistirán Tom Cruise, Elton John y demás figuras del show business y luego sus reuniones con Tony Blair, la Reina se hace humana, cercana e incluso entrañable.

¿Por qué la monarquía es tan popular en Inglaterra, incluso entre las clases trabajadoras y en los partidos de izquierdas? Yo diría que la Corona inglesa ha sabido hacer a tiempo las reformas que otras coronas europeas se empeñaron en no adoptar. Y así, desde la Carta Magna en el siglo XII, a la Revolución del XVII, con la consiguiente decapitación del rey y el establecimiento de una cámara de los Lores y de los Comunes, hasta el voto universal que instauró el abuelo de Bertrand Russell y el voto de las mujeres que se aceptó hacia 1900, las distintas dinastías inglesas, de grado o por fuerza, han sido liberales aceptando los cambios de los tiempos y acomodándose a ellos, hasta conseguir que el pueblo les dé su confianza, como ahora la tienen. Y que la reina la disfrute por muchos años.