El libro de Krugman

Se acaba de publicar en castellano el libro del economista Paul Krugman que lleva por título algo asi como: A ver si salen ya de esta crisis. Hace poco el periódico El País publicó un capítulo donde aparecían especiales referencias al caso de España.

Krugman parece destinado a ocupar el lugar que dejó Galbraith, es decir un economista que aparte de ser un académico y publicar obras de base como se dedica también al periodismo de altura lanzando su opinión desde diarios prestigiosos sobre los temas que nos `preocupan a todos. Y a fe que esto de la crisis empieza no ya a preocuparnos sino a tenernos en un grito. No vivimos para sustos y las perspectivas cambian como este variable tiempo primaveral que atrae toda clase de meteoros y sobresaltos.

A los países del sur de Europa nos explica que posiblemente nos precipitamos al entrar en el euro. Si la Union Europea nos beneficia, en cambio la moneda única nos ha atado de pies y manos en el momento de crisis. La razón es muy sencilla no podemos bajar el salario de los obreros un 20% para abaratar los productos, en cambio sí podíamos devaluar la peseta un 20%, consiguiendo lo mismo y sin que los obreros sufrieran la bajada du salario porque en el mercado interior el valor de la divisa no importa. Una solución sería salir del euro pero eso no lo quiere nadie porque sería como si después de ser admitido en el jockey club lo echaran a uno. Nadie se atreve a retroceder en la UE, aunque no se sepa muy bien por qué.

El otro factos que nos ha fallado es la supuesta movilidad de la mano de obra. Si Europa fuera estados unidos los empleados al emigrar de un estado a otro se encontrarían la misma lengua, la mismas hamburguesas y las mismas tonterías, pero aquí en Europa somos tan viejos y tan diversos que a la que te sales de casa te has de aprender idiomas, comer ajo o cocinar con mantequilla y beber cerveza en vez de vino. No está pasando como en los años cincuenta que los españoles cogían la maleta de cartón y se iban a ganarse la vida en Alemania, ahora que ya no están dispuestos ni a coger las fresas y se las dejan a los moros, ¡qué van a marcharse a Alemania! Se quedan en casa apoyándose en las familias extensas y capeando el temporal a base de los turistas, que por el momento no dejan de acudir y nos aguantan la economía.

Krugman como muchos otros considera que ha llegado el momento de aplicar políticas de crecimiento una vez que ya se ha mentalizado a la gente sobre la austeridad. Convenía unos meses de castigo con las restricciones para meter en la cabeza de la gente que mas vale no gastar lo que no se tiene.