Llora por ti, Argentina

La patética petarda populista que gobierna Argentina se ha quitado la careta al ver las reservas de oro negro que encontró Repsol en su país y decidió quedarse con todo. No me extraña.

De mí sé decir que las personas que me han estafado en mi vida son argentinas. Y son tres porque pese a jurarme tras el segundo engaño que no trataría más con argentinos, me autoconvencí que debía ser ecuánime y dar una oportunidad al tercero o tercera, y así volví a ser engañado en temas de trabajo, se entiende.

Se dice que los argentinos son una porción de italianos que hablan español y quieren parecer ingleses. Semejante cocktail cultural no puede llevar a nada bueno, y tengo para mí que la inmigración de miles de argentinos a España nos ha perjudicado seriamente cambiando los hábitos sociales por introducción aquí de unas formas de hacer y de pensar que nunca habían tenido y que incluso se consideraban improcedentes. Por ejemplo, el que preside la plataforma antitaurina de Cataluña es un argentino de apellido italiano, claro. ¿Por qué no se va a abolir el peronismo, que es un anacronismo similar?

Obviamente, como en todo, habrá honrosas excepciones, Messi y Mascherano, por ejemplo, o Higuaín, si me apuran, pero en conjunto creo que España ha perdido más que ganado con la avalancha de argentinos –mucho de ellos psicoanalistas lacanianos, para acabarlo de arreglar- que acogimos aquí cuando su país estaba arruinado, aunque ellos decían que venían como refugiados políticos, que también los había pero eran los menos.

A toda esa gente se la recibió sin discriminación y de buen grado, no es para que ahora una petarda populista se dedique a atacar a España porque la ve en horas bajas. Eso es innoble. Evita, que tenía mucha más talla humana que esta oportunista, ayudó con la famosa carne congelada cuando aquí pasábamos hambre en 1940. Areitza que era embajador allí, me lo contó y que el ministro de economía era un catalán que decía: “Por la madre patria todo”. Ahora tienen un ruso, mal asunto. ¡Qué se puede esperar de un país que sólo sabe ser peronista!