Andalucía o el ideal vegetativo

A propósito de la contumacia andaluza en el socialismo del PSOE, que es distinto a otros socialismos, el “labor” por ejemplo, quiero recordar una “Teoría de Andalucía” que escribió Ortega en el año 1927.

Comenzaba recordando que durante todo el siglo XIX España vivió sometida la influencia hegemónica de Andalucía. Hacia 1900 eso cambia y el Norte se incorpora: comienza el predominio de los catalanes, vascongados, astures. Luego señala que: “a diferencia del castellano y del vasco, el andaluz se complace en darse como espectáculo a los extraños. Esta propensión de los andaluces a representarse y ser mimos de sí mismos revela un sorprendente narcisismo colectivo”.

Esto me recuerda la viñeta de los sevillanos en el Casino de Madrid leyendo el ABC.

-En Sevilla están a 40 grados

-¡Lo que nos estamos perdiendo!

Después de recordar que el andaluz “es, por venturas, el pueblo más viejo del Mediterráneo –más viejo que griegos y romanos” porque “una corriente de cultura, la más antigua de que se tiene noticia, partió de nuestras costas y, resbalando sobre el frontal de Libia, salpicó los seres de Oriente”, deduce que “el gestecito del sevillano se convierte en un sino misterioso y tremendo, que pone escalofríos en la médula”. ¡Pues que se lo digan al PP!

Y compara el gestecito a la sonrisa enigmática del chino. Raúl del Pozo, con su aguda intuición abunda en ello: “Hubo durante todo el día –de la votación-mucho silencio, un sigilo, poca información, pocos votantes. Y acaba Ortega : “Andalucía ha caído en poder de todos los violentos mediterráneos, y siempre en veinticuatro horas, por decirlo así, sin ensayar siquiera la resistencia . Su táctica fue ceder y ser blanda, de ese modo acabó siempre por embriagar en su delicia el áspero ímpetu del invasor”.

Quizá esto último explique por qué Arenas llevó una campaña de guante de seda que ahora, a toro pasado, se le reprocha. Creo que él sabía cómo conviene hablar a los andaluces y me parece injusto culparle ahora por no arrasar. La “omerta” socialista es muy fuerte y los comunistas que no osan decir ni su nombre, están siempre ahí para chafar la guitarra.

De modo que tiempo al tiempo, que esto es una cultura milenaria y muy complicada. Cuando lo vean más claro se sacudirán los eres y los peros. Y entonces en una sociedad abierta y sin corruptela, los andaluces, con su sabiduría de vivir, su ideal vegetativo . Como lo llama Ortega “en vez de esforzarse para vivir, viven para no esforzarse”, pueden ofrecer al mundo el modelo de transición del paro al ocio. Paciencia, que son milenarios, no mileuristas.