El atentado

Cuando me acuerdo del 11-M una fecha terrible en la que tuve que dar el pésame a tres familias de empleados en la Biblioteca Nacional que murieron en los trenes en que venían al trabajo cada día, lo que más me llama la atención es el hecho único en Europa –no sé si es normal en repúblicas bananeras- de que el pueblo, en vez de ponerse en contra de los asesinos, se puso en contra del Gobierno y se dedicó a chillar asesinos a Aznar y los del PP. Asombroso.

Es como si el día de las Torres Gemelas en Nueva York la gente se hubiese indignado contra el alcalde Giulani o contra Bush que escurrió el bulto. Inglaterra, USA, Francia, cualquier país que sufre un atentado terrorista, se agrupa alrededor de sus gobernantes, olvidando rencillas partidistas. Aquí no, aquí el odio al PP pasa delante del odio a los marroquíes que pusieron las bombas. Quizás habría que investigar la pista marroquí, ya que chicos de ese país fueron los autores materiales de la matanza.

Aquí hay una España, que es la del PSOE e IU dispuesta a saltar al cuello de la otra a la menor excusa, con la ídem de que en la Guerra etc… Pero en la Guerra se mataron unos y otros. Ahora la derecha es asesina a la mínima. Si Felipe se mete en una guerra, esa es correcta. Se mete Aznar en la misma y es un asesino. ¡Qué difícil va a ser la democracia hasta que no mueran los rencores –y por tanto los rencorosos- de la Guerra Civil!

Ahora el crimen es la reforma laboral. Se aplican unas medidas para modernizar la ley –franquista, por cierto- de los trabajadores y se lanza a la calle la España del PSOE, o sea, la que genera el paro, llamando a Rajoy de déspota para arriba. ¿Cómo se va a revertir el paro si no se cambia la ley laboral? ¿Que haya cinco millones de parados no es una injusticia social? ¿Por qué no se callan, un ratito los del PSOE y adláteres?

Cuando Felipe González nos llevó a la corrupción y el crimen de estado, algunos tontillos que le votaban se dieron cuenta de lo Cantinflas que era aquel falto estadista. Dentro de dos años, cuando hayamos salido de este desastre y la cifra baje al 10% -que parece ser la presión arterial normal del paro en España- ¿qué dirán los indocumentados que ahora critican una reforma que no entienden? Ni la seguridad social peligra, ni los derechos de los trabajadores se mancillan. Se está tratando de que los trabajadores se contraten, no que haya que casarse con ellos.