Se acabó la farsa

Casi me atrevo a pensar que, por primera vez en democracia, los españoles han olvidado la Guerra Civil a la hora de votar. Aquí en Cataluña el PSC ganaba aunque presentase a un sofá de cabeza de lista. Pues ya no. La gente parece haber comprendido que los dóberman saben más economía que los ineptos aficionados a políticos, gentes como ZP y Chacón que de jovencitos se metieron en el partido y así tuvieron sueldo y cargo antes de acabar la carrera –fácil-, que no hay que ser ingeniero aeronáutico para hacer carrera en Ferraz.

La farsante Chacón no tuvo la honestidad de acudir a un debate en TV8 con Cuní donde fueron los cabezas de las demás listas. Ella hizo carrera a la sombra de Rubalcaba que la nombró Vicepresidente de las Cortes por servicios prestados. De allí a Vivienda donde dejó que la burbuja inmobiliaria se hinchara hasta globo estrepitoso y, como premio a su inoperante incompetencia, a “Capitán, mande firmes” para que la gente la viera como sucesora de ZP.

Pues todo el márqueting, relaciones públicas, ingeniería de imagen, y demás embelecos mediáticos de su marido y su neoyorkino arsenal de propaganda se han venido abajo porque la gente ya no traga lo del doverman, ni lo de “que vienen ellos”, ¿verdad? Y el intolerable anuncio según el cual los recortes de CIU ( para reparar el despilfarro del PSC ) matan a un enfermo. ¿Y qué más? ¿Nos toman por idiotas? Sí, evidentemente, pero por fin los idiotas, idiotizados por la Guerra Civil han decidido olvidar lo malos que fueron “los nacionales”, que, por cierto, a estas alturas ya están todos muertos, y votar al PP o a su homólogo centrista en Cataluña CIU porque saben que en estos dos partidos habrá gente competente, con carrera e idiomas, capaces de sacar la economía adelante y que no nos van a quitar el Estado del Bienestar, porque eso no lo hizo ni Aznar el Temible.

Cómo me alegro de que España haya dejado de votar por la Guerra Civil y que hayan ignorado a fantoches farsantes como Felipe González y sus mariachis, entre los que espero no se encuentre Durán Lleida que se puso un sombrero mejicano no sé a santo de qué. me recordó el tango desesperado de Landelino Lavilla. Y es que las elecciones trastornan mucho, sobre todo al que se presenta. Ahora se acabó la broma: a trabajar. Adiós zapatitos, ¿por qué no te dedicas a locutor de radio, que es para lo que sirves?