Pocas bromas, señor Peces

Meter la pata como lo hizo el frívolo Peces-Barba para luego decir que fue broma, es un recurso propio de mediocres, que es el nivel preponderante en el PSOE. También Umberto Eco cuando quiere afirmar una cosa y su contraria insinúa que ha usado la ironía. Recurso fácil. Hay que pensar lo que se dice y luego explicar por qué se ha dicho, no ironizarlo ni retractarlo, que así, todos somos muy listos.

Puede estar seguro el señor Peces que muchos catalanes también hubieran preferido que Portugal se quedara en España y Cataluña fuera, ¿o es que no sabe que los catalanes, pese a llevar el peso del descubrimiento, no fueron autorizados a comerciar con América hasta el siglo XVIII?

Y si como dijo el general Espartero, para gobernar España hay que bombardear Barcelona cada cincuenta años, entonces es que España no sabe gobernar y hay que volver al principio y reformar los acuerdos fundacionales. El tema es tan grave que las gracias o bromas del señor Peces resultan patéticamente impertinentes. No debería estar senil a los setenta y dos años, de modo que las palabras son fruto lo que da de sí su inteligencia.

Esta vez no hará falta bombardear Barcelona porque a lo mejor con un referéndum los catalanes se salen de España bajo la tutela de la ONU. Yo mismo, que no soy separatista, comprendo que ciudadanos catalanes que están regalando cada año 2.256 euros a los demás españoles no estén para bromas sobre su papel en este país, al parecer mal hecho desde el principio, o sea, por los Reyes Católicos.

¿Podemos tener un estado federal en que se sientan a gusto catalanes, vascos y gallegos, o vamos a tener que seguir soportando la fina ironía de jacobinos como el señor Peces que no ha leído más allá de Robespierre? Este mal francés, el jacobinismo, viene de Richelieu y Luis XIV que unificaron Francia para servir a París y su ególatra de Versailles. Luego, al matar al Rey traspasaron sus poderes a la entelequia que Sieyes llamó “La Nacion”, de modo que crearon una nación republicana centralista con París como Rey Sol.

Todo esto aquí, con los Austrias, no pasaba hasta las guerras del Conde Duque con portugueses y catalanes. Al señor Peces le gustaría haber derrotado a los portugueses en vez de a los catalanes, a mí me gustaría haber cambiado Cuba por el País Vasco. ¡Qué le vamos a hacer!, todo menos hablar de bombardeos a estas alturas de la historia, pero es que los jacobinos como Peces van con dos siglos de retraso.