El as en la manga

Desde que Rubalcaba hizo intención de presentarse a las elecciones estuve convencido que guardaba un as en la manga para el último momento. Y no podría ser otro que la rendición de ETA. Acerté de lleno, como demuestra la existencia de una hoja de ruta redactada en 2007.

Todos debemos celebrar sin reservas esa noticia, la mejor para España en muchos años, pero me temo, y personalmente me alegro, que para Rubalcaba llega demasiado tarde, en vez de un as, convertido en una sota. El desastre económico socialista es tal que nadie le votará por haber sido él el presunto autor de la paz con ETA. La encuesta de intención de voto ha mostrado, en la encuesta posterior al anuncio, un aumento socialista del 0´5 por ciento.

Otra cuestión muy llamativa es que la hoja de ruta iba a ser depositada en el Vaticano o en la Compañía de Jesús. Tengo escrito hace años que eso de ETA quien podía arreglarlo eran los jesuitas, que desde Deusto, habían tenido contactos con ETA desde el principio. Bien, todo va cayendo en su sitio y la paz en el de todos. Si se cumple será la mejor noticia para España en décadas.

Porque la economía, antaño pujante, ha quedado con los socialistas, como de costumbre, por los suelos. Estos chicos, decididamente, no saben de economía ni la aprenden. Se atreven a enseñarla en dos tardes: a mí me costó cinco años de carrera y diez más como profesor de Teoría Económica, en la misma cátedra de Cantoblanco que Boyer, por cierto.

“Es la economía, ¡estúpido!”, exclamó Clinton durante su campaña electoral, y es lo que, quitando lo de estúpido, cabría decir a Rubalcaba. España, o sea, el PSOE, lo ha hecho tan mal que Sarkozy les recordó en Carcasona: “Durante décadas se ha actuado como si uno pudiera saltarse las reglas del sentido común. Mirad cómo cambian las cosas de rápido: se hablaba de España como de un milagro hace dos o tres años. Se hablaba de Irlanda como de un El Dorado. ¿Quién querría ahora estar en esa situación?”. Inoportuno e impertinente, pero exacto.

Zapatero el economista en dos tardes, tuvo la desfachatez y la ignorancia de decir que España había sobrepasado económicamente a Italia y ¡que iba a pasar a Francia! Recuerdo una cena coloquio con Jordi Pujol que nos comentó: “Este chico no ha pasado de Portbou en su vida”. Desde luego no se entiende Europa sin estar un poco viajado.