Rebeca la trepa

El escándalo Watergate de Murdoch del cual por cierto los socialistas aún no han echado la culpa a Aznar que pasaba por allí, ha surgido un personaje que estaba en la literatura inglesa – según Mario Praz- y en la pintura prerrafaelita: “La Belle Damme sans merci” que en los prosaicos tiempos que corren cabe traducir por “la trepa”.

Es un tipo de señorita, más bien alta, nervuda, energética, rápida, rubia o mejor pelirroja, con traje de chaqueta de Prada o Hugo Boss, bolso Vuitton y cartera Loewe, uno en cada mano, que entra joven a trabajar en una empresa y, poco a poco, tenazmente y con todo lo que haga falta, se va haciendo con el mando, máxime si el patriarca propietario es un viejo carcamal ególatra en vez de un consejo de administración.

Esta vez, el arquetipo de la trepa se ha encarnado en Rebeca Brooks, de soltera Wise, que con 43 años, una melena pelirroja explosiva y ojos de psicópata ha dirigido el Watergate de los periódicos de Murdoch, hasta la inoportuna –o muy oportuna filtración, pues iba a comprar Sky Tv y convertirse en el Berlusconi inglés -, ha dado al traste con sus osadas actividades y ha puesto en la picota al magnate australiano que adquirió el Times en 1981 no sin reticencias por parte del “stablishment” inglés, pues tenía fama de poco escrupuloso e incumplir acuerdos.

El historiado Hugh Trevor-Roper, que estaba en el consejo de administración del Times, se opuso a la entrada de Murdoch en 1981 y a mediados de los años 90 opinó que había sido “una influencia dañina para la vida pública inglesa”, porque el australiano hablaba con desprecio de la rigidez del “stablishment” británico. “Su objetivo es atontar (usó la palabra “moronise”) y americanizar a la población, y quiere destruir nuestras instituciones, pudrirlas con un ácido corrosivo diario”. Y Trevor-Roper remató su inrectiva: “Murdoch es un timador megalomaníaco rodeado de gente que le dicen sí y gentes con hacha. Somos cortesanos de un sultanato oriental y hay un cuerpo de genízaros, con los arcos preparados, a las puertas del palacio”.

Uno de estos genízaros animada por la fe del converso y la energía proverbial de las trepas ha sido Rebeca Brooks, que acaba de ser arrestada por permitir el uso de escuchas ilegales para lograr cubrir scubs informativos. Hay otras trepas con más suerte en esta arriesgada profesión. De momento, en la policía ya han dimitido dos responsables y Cameron ha perdido popularidad por su amistad con la Brooks y contratar al asesor en un hombre de Murdoch. Toni Blair aún estuvo más metido pero no le estalló el tema durante su mandato. En Inglaterra dimiten.