De alfombras y hackers

Pinchar los teléfonos se dice en inglés “to hack” que no sé por qué suena menos cutre. Ahora resulta que no sólo pinchaba Narcís Serra sino el periódico – uno de ellos – de Rupert Murdoch. Lo más curioso es que se han dado cuenta de ello dos días antes de que el Berlusconi inglés comprara la mayoría de Sky Tv, con lo cual se iba a configurar como un monopolista a la italiana. Pero un oportuno soplo y la policía, es decir, Scotland Yard, se ha dado por enterada. El inspector Lestrade ha impedido la operación.

El clamor en Inglaterra está siendo desproporcionado. Lo he vivido in situ estos días desde el Oxford and Cambridge Club que no es una regata sino un lugar muy céntrico donde alojarse entre solterones y “dons”. La libertad de la prensa está en juego, el prestigio de Scotland Yard e incluso el de Cameron, que reniega de sus amigos. Otra cosa curiosa es leer esas noticias contra Murdoch en diversos periódicos – entre ellos el Times y el Financial Times- que son del propio Murdoch.

Como aquí en España ya pasamos por el periodo de las escuchas en época del ínclito Narcís Serra, que escuchó al mismísimo monarca, ahora atravesamos el periodo de levantamiento de alfombras, con especial énfasis la alfombra persa, sino en la manchega. ¿Por qué los socialistas se empeñan en gastar más de lo que pueden? ¿Se creen que por ser el PSOE y “ayudar a los pobres” les va a estar todo permitido? Se ha visto en Cataluña con el Tripartit que ha dejado esquilmadas las arcas de la Generalitat con sus “embajadas” y memeces costosas y superfluas. Montilla no habla, pero gasta y su mujer no tiene un sueldo sino doce, a no ser que algunos le hayan sido ya negados.

Y cuando Arturo Mas se ve obligado a restringir porque no queda un duro, los mismos que gastaron: PSC, Esquerra e IU, ponen el grito en el cielo contra Convergencia. El cinismo de la moralista izquierda, falsa por supuesto, no conoce límites.

Por ahora la alfombra levantada es la de Castilla-La Mancha y nos esperan revelaciones divertidas más propias de una novela picaresca, que es lo que es España, que de un país desarrollado y moderno. Para moderno el AVE Toledo-Cuenca, que lleva nueve viajeros, nueve, por un coste de cincuenta mil euros al día. Se supone que en Extremadura nos lo vamos a perder porque no está el horno para bollos con el recalentón de IU, pero sería morboso saber qué gastó Ibarra en fruslerías y chuches izquierdosos. Verano pre electoral, atentos.