El último tango en León

Hay huéspedes maleducados que no saben cuándo deben irse: ni lo avanzado de la hora, ni el significativo silencio de los anfitriones los avisa. Algunos se despiden, pero no se van, como dijo Rosa Díez. Al final los anfitriones deben decir aquello de: “Vamos a acostarnos, que estos señores tendrán que marcharse.” Así está el pueblerino ZP sin saber –o sin querer saber- hallar el momento de hacer mutis por el foro.

Siendo ya un muerto político en vida, me recuerda a Marlon Brando en “Último Tango en París”, pero no, no se alarmen, no en las escenas mantecosas, sino cuando recibe el disparo y, herido de muerte, pega su chicle bajo la baranda del balcón. ZP ha dejado su chicle en las verjas de la Carrera de San Jerónimo y como éste, vive de los panes que le trae un cuervo que le grazna “Rubal-Cava”, “Rubal-Cava”, como el cuervo de Edgar Allan Poe gemía “Never-more”, o sea, ya no más, chico, se acabó, vete a casa y que se ponga otro.

Se irá dejando un vacío inexcusable en el corredor del Mediterráneo. Voy a insistir porque es demasiado grave el tema: que Valencia y Barcelona no estén unidos por AVE es una cacicada centralista digna de represalias. Si el 43% de catalanes dicen apoyar la independencia, no se debe a una gratuita perversidad sino a aberraciones como esta. La economía española no se fragua entre Cuenca y Toledo ni entre Madrid y Valladolid. El desarrollo y la riqueza del país se fragua en el corredor del Mediterráneo, desde Almería y Murcia que exportan hortalizas primerizas a Europa, a Valencia y Barcelona que fabrican coches, química, maquinarias para exportar al mundo. Para no hablar del turismo en toda la costa Mediterránea. ¿Cómo osan en Madrid dejar al eje Mediterráneo sin AVE? Porque son provincianos ignorantes que se miran el ombligo. ¿Pero existe Cuenca? Dirá el engreído diputado que es de los que aprenden economía en dos tardes.

Que se vaya el zombie de Zapatero con sus fantasmas góticos a León y que deje a alguien gobernar para realizar – que no acabar- las reformas que él, en su habitual hipocresía, ha convertido en simulacros. ¿De qué sirve prolongar su legislatura?, la única razón lógica que he leído me parece inmoral: colocar a sus amigos en algún cargo oficial español o extranjero para que sigan teniendo un buen sueldo. ¿Y si probaran a trabajar en un empleo normal, de los que ejercían antes de entrar en política?

Pero es que él lo tiene claro, antes de entrar en política jamás trabajó de nada. Este señor ha vivido del PSOE toda su vida. Eso es precisamente lo que no gusta a los indignados ni a los que creemos en la democracia.