Que no se va

Uno empieza a imaginarse Moncloa como la casa de la bruja: todo a oscuras, crespones negros, cera derretida sobre los muebles y sombras alargadas por los pasillos vestidas con ropones negros, imperdibles y cadenas. Y en medio de la fantasmagoría un espectro cejijunto y obstinado que no obedece a los conjuros y grimorios que intentan alejarlo de aquellos lugares.

Uno no imaginaba que el fantasma gótico de la Moncloa se quedaba hasta el final para firmar la reforma laboral que acabe con el paro, pero no, fiel a su “talante”se ha salido con una componenda descafeinada que no satisface a tirios ni a troyanos. ¿Para qué se queda entonces? Como no sea para quitar las telarañas y la cera sobre los muebles, el único móvil de su persistencia sólo puede ser la nostalgia: le gustaba tanto ser el number one…y sabe que sin su cargo volverá a la nada de la que salió convocado por el inefable Próspero Maragall y los esfuerzos de su ariel Carmen Chacón que también se está batiendo en retirada.

Los indignados tenían razón en no fiarse de los políticos: mi última decepción ha sido Cayo Lara. Quien pareciera un tribuno romano de la época de Catón salido de Almendralejo ha resultado ser otro oportunista más, que en cuanto ha olido cargos y sueldos para lo suyo, está dispuesto a negar la democracia interna del partido con tal de sacar unas pesetillas. Cómo será la corruptela y cacicada socialista en Extremadura para que los comunistas prefieran que gobierne el PP con tal de limpiar los establos de Ibarra y sus pesebres, claro.

Simultáneamente, en Cataluña, la dirección del PSC, ese engendro cuya manifestación fue Montilla, se reúne con los Molas – que nunca da la cara – los Zaragoza, los Corbacho y el misterioso Iceta, que es el más listo de todos. Tienen el cinismo de oponerse a los recortes de CIU que los proponen obligados por la falta de dinero en las arcas, vaciadas por el tripartit, o sea, ellos ayudados por Carod y Saura, por si fuera poco. Nadie hablaría de recortes si el PSC no hubiese despilfarrado, pero eso es, al parecer, una política económica socialista : gastar sin mirar los ingresos.

Keynes dijo “When the facts change, I change my mind”( cuando cambian los hechos, cambio mis ideas ). Si no hay recursos, hay que dejar de gastar. ¿Tan difícil es entenderlo? Es pataleta por haber perdido y mala voluntad ante la causa común. Así va el PSC o lo que queda de él.