¡Este chico es tonto!

Se contaba en el Madrid de los años treinta que Ortega increpaba a sus discípulos, a quienes obligaba a acompañarlo a los toros y, ante su pasividad les apostrofaba: “Son Vds. unos lacios”. La más maligna comidilla –tanto que yo me inclino a pensar que no fuera cierta- le recuerda comentando tras una visita a […]