El nini ZP

Ni olvida, ni aprende, como dijo Tallengrand de Luis XVIII, pues así es el bueno de ZP que no sabe, no contesta, no está, ni se le espera, no come, ni deja comer, en fin, que no da una ni da para más, pero ahí está, como el Mariscal de Mac Mahon cuya divisa era : “J’i suis, j’i reste” ( estoy, me quedo ).

Los lógicos dirán que para echarlo hay que presentar una moción de censura, que es el proceso legal en democracia y tienen razón, lo que pasa es que este no es un país de lógicos sino de pintas, cafres y caraduras. Si se presenta una moción de censura, ahí está el PNV para ganar unos millones más y acabar de perjudicar a España, o incluso los canarios que no parece importarles lo que nos pase a “los godos” en la península. Para no hablar de CIU que ha sido capaz de salvar a ZP a cambio de nada.

¿Serán capaces los vascos, los canarios y mis paisanos de salvar España o prefieren darnos otro año de Zapatero en estado comatoso, vagando crepuscular por la Moncloa entre ropones góticos y calmantes vitaminados? Será el momento para que los de la ceja – que no aparecen ni por Sol- le fueran a visitar para recomendarle “il gran rifiuto”.

Estoy de acuerdo con lo indignados en que es preciso cambiar la ley electoral para tener una democracia más flexible y directa. Puede que en 1978 se temiese una dispersión nociva y se optase por una ley que consolida el bipartidismo. Pero ya no estamos en tiempos de Cánovas y Sagasta, así que caben más partidos y sobre todo listas abiertas. Hay dos constataciones empíricas de lo que digo. Una es Rosa Díez que en Madrid, que marca pautas de futuro, ha obtenido numerosos escaños. La otra es el triunfo de Álvarez Cascos en Asturias, una bofetada de los electores a la lista cerrada del PP.

Ya somos mayorcitos para votar a las personas en vez de a las siglas. Ya no necesitamos la dictadura de partido que tiene encorsetada a esta democracia que viste varias tallas más que en 1976. Los indignados han nacido en democracia y la quieren sin trabas ni dictaduras partitocráticas. En eso estoy con ellos. Ahora, nacionalizar la banca, eso no lo consiguió ni el despótico Mitterrand. Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Los indignados han de inventar un nuevo sistema político, económico y social, o debemos contentarnos con el socio-capitalismo de mercado y “wellfare”, que es el menos malo de los sistemas.