Sexo en Nueva York

Desde mi provecta edad de setenta y un años puedo considerar los arrebatos irresistibles de DSK, con sesenta y dos años cumplidos, como algo admirable, peligroso, indeseable y sobrecogedor. ¿De dónde saca este hombre tanta adrenalina y, sobre todo, testosterona, para perseguir a una camarera por la suite del Sofitel, acorralarla y “tratar de forzarla […]