Elecciones inminentes

Se nos viene encima la fecha tan esperada en que el PSOE puede irse al cuerno o el PP quedarse con un palmo de narices. Porque en este país cainita que vive aún en la Guerra Civil – los que perdieron, claro- no vota por lo que hay o por la gestión ni la prosperidad. Hay millones de votantes que votan por lo que pasó, muchos por lo que les han contado que pasó, en la guerra del 36.

Así una columnista que se solivianta contra Camps por unas declaraciones incorrectas de éste, acaba diciendo que a Rajoy que aspira a una derecha razonable, la otra derecha le lleva por los mítines el espectro de Aznar y le controla el relato. “Incluso cuando pueden ganar y quieren ser una derecha europea, acaban secuestrados por la memoria de la derecha española de siempre”. “Voila”, que fácil, los llamamos fachas y franquistas, que es lo implicado por “la derecha de siempre” y ya no hay discusión : hay que votar a cualquiera menos a ellos”. A pesar de que los demás sean una porción de panolis indocumentados. Manca fineza y matices.

Por el otro lado del espectro catalán –no el de Aznar- aparece el PSC jugando a embaucar a su incondicional electorado, diciendo una cosa en Cataluña y votando otra en Madrid, donde actúa sólo a las órdenes del PSOE y eso los ilustrados, civilizados y progresivos votantes catalanes se obstinan en no verlo para no reconocer que llevan décadas equivocándose. Para espectro Montilla que se ha sublimado en ectoplasma o ectoplasta de sí mismo, aunque nadie se haya dado cuenta porque sigue, como siempre, sin hablar.

El 20 M será un plebiscito al PSOE porque en estas elecciones se enfrentan dos modelos de estado : el estado del despilfarro, disfrazado de “logros sociales”, sin querer ver que gastar dinero sin tener previsto como pagarlo, lleva a dejar sin trabajo a los que deberían disfrutar de los utópicos “logros sociales”. El otro modelo es el de rigor presupuestario, reducción de gastos grotescos como el hermano de Carod Rovira, y reformar los contratos de empleo para reducir el paro.

Así las cosas parece imposible dudar de quién puede ganar estas elecciones, pero en este país de cainistas; envidiosos y cafres puede pasar de todo : ¡Vivan las caenas! o ¡Muera la inteligencia! o a excavar tumbas. La estrategia básica es exiliar al PP de la democracia y para eso están los del PNV o los del PSC, catalanes que votan contra los intereses de Cataluña a quienes los guerra-civilistas les siguen votando. ¡Viva la Pepa! y no reprobemos a Chaves pobrecito, porque no es del PP.