Llega el show-down

Como en las películas del Oeste llega el momento en que los dos protagonistas deben acabar dirimiendo el nudo del argumento en un duelo a quién saca más rápido. Hay muchos para elegir, yo me quedo con el Duelo al Sol, High Noon entre Gary Cooper y Jack Palance o éste contra Alan Ladd en Shane. Me gusta especialmente High Noon porque es un film que cumple las tres unidades del teatro clásico: de lugar, pasa todo en un pueblo del oeste, de tiempo, transcurre la acción durante la hora y media anterior a la llegada del tren a mediodía con el pistolero a sueldo, y de acción: el sheriff espera al pistolero para enfrentarse con él.

En política el show-down aun no lo hacen con pistolas, sinó con urnas de votos. Pero es igual de contundente : se cuentan, se suman y uno de los dos está muerto, o sea, fuera del poder, a no ser que aparezcan alianzas más o menos contra natura para alterar lo que han decidido los votantes.

En tanto no llega el tren, tenemos las encuestas para preparar el ánimo para el día del show-down, en este caso 22 de mayo. Si no sucede un inoportuno atentado, o quizás oportunísimo, según a quien beneficie, los resultados del duelo pueden predecirse por las encuestas.

Estas elecciones locales tienen en este caso valor de indicador para las generales, pues cabe recordar que la monarquía cayó en unas municipales, aunque la nobleza de ánimo del Rey marchándose para evitar derramamiento de sangre, no creo que la veamos de los mezquinos políticos que gobiernan ahora. Imposible comparar a Pepiño Blanco con Alfonso XIII.

Un cambio en las autonomías copadas por el PSOE desde que existe la democracia sería muy saludable para erradicar corruptelas intocables. De mí se decir que no he podido aplicar ni una sola de las ideas urbanísticas que traje de Berkley, debido al  gobierno incesante de los socialistas, que nunca ganaron claramente pero se apuntalaron con Esquerra y los comunistas, y que ha durado casi más que Franco y con mayor exclusivismo que él.

Nos esperan tres semanas movidas, con ZP escondido tras la cortina para no perjudicar los mítines y un PP crecido y quizás un pelín más sobrado de lo prudente. Cuidado con subirse a las encuestas, tienen los pies de barro dentro de las arenas movedizas de la voluble opinión pública e incluso privada.