Cortina de humo

Después del “pajinazo”, la tregua de ETA, ya van dos noticias para echar carne a las fauces de papel de diarios o a los electrones libres del virtual. Se diría que los expertos en comunicación socialistas, que suelen ser bastante más sofisticados y neoyorkinos que los del PP, han aconsejado la táctica del calamar, que es en lo que se ha metamorfoseado últimamente “Bambi”, para desviar la atención al desastre económico causado por las indecisiones del que aprendió economía en dos tardes.

A mí lo del fumar me coge viejo. Comencé a fumar puros habanos a los cuarenta y se me olvidó fumarlos a partir de los 67 años, no sé por qué. He dejado de fumar sin proponérmelo. No sabría darles la receta: quizás el gimnasio y el baño de vapor. Pero no lo sé.

Lo que sí sé es que prohibir fumar mientras se vende el tabaco es una doble moral inconcebible en un partido que nos reparte moralina desde que se levantan hasta que se acuestan y que delatan como “alarma social” cualquier crítica que se les haga. Pero qué se puede esperar de una jovencita sin carrera y que nombra a quien le sale de… no se sabe? Pasemos.

Creo que locales con zona herméticamente aislada deben permitir fumar en ella. Lo contrario es abuso de autoridad, puritanismo, papanatismo y cinismo, todo ello flotando en la nube de humo o de tinta del calamar socialismo.

Véase cómo han tratado a Asunción, de modo parecido, por cierto, al PP con Cascos, ¿vidas paralelas?. Los partidos se están tornando déspotas unos con votos, llevando la democracia hacia una dictadura de partidos. Las personas son sometidas al engranaje, en la más pura lógica leninista. ¿Para cuándo un partido liberal?