Loterías

La vida es una tómbola, decía la canción, de luz y de color. Otra opinión más autorizada la llama: “A play of sound and fury, written by a madman, signifying nothing” (una obra de sonido y furia, escrita por un demente, que no significa nada). Otra opinión menos sarcástica que la de Shakespeare afirma que la vida es ondulante. Fue el delicioso Montaigne. La religión menta la  “divina providencia”, tan bien escrita por Joseph de Maistre en sus “Veladas de San Petersburgo”. La ciencia más moderna introduce los conceptos de incertidumbre e indeterminación con Heisenberg, y todos ya, estamos convencidos que la vida es una criatura del azar, del más puro azar.

A mí me gusta decir que estamos vivos de milagro y ello me ayuda a vivir con más entusiasmo o, a veces, resignación. Josep Pla tenía la teoría de la propina: que usted se casa y la mujer le sale tranquila: ¡propina!, que el hijo es estudioso ¡propina!. “Estando la vida basada en el más puro azar, ¿cómo quieren Vds. que las cosas vayan bien?” Sale lo que sale y si es con barba, San Anton, y si no, la Purísima Concepción. Por todo ello la lotería se me antoja una metáfora de la vida más aún que el futbol.

Fue Casanova quien comunicó a Luis XVI el método matemático para instaurar la lotería en Francia: “Nada parece más bello a los soberanos, ni más sano a la sabia política que el establecimiento de un impuesto que, en vez de ser gravoso, divierte. Una tasa placentera y tan apreciada que, al establecerla en Italia, los estados que no la tenían, no sólo se quejaban, sino que enviaban su dinero allí donde existía”.

Como enviar la sobrina  a Sort para que nos compre el décimo en “La Bruixa”, vamos. Este Casanova fue un personaje genial y no sólo por sus proezas sexuales. Gran matemático, numerólogo, poseedor de un oráculo gráfico, inventor de la lotería moderna que se aplicó en Francia e Italia y luego aquí mismo. Justicia poética pues su familia procedía de Zaragoza y se desplazó a Venecia en el siglo XVI.

Su lema para la lotería era recaudar deleitando, para lo cual tanto da que la loto sea del soberano como que esté privatizada. ZP se la ha tenido que vender para hacer caja, que se lea a Casanova en la edición definitiva de 1960 de Brockhaus –Plon y allí verá un proyecto que le manda a Campomanes y Olabide para colonizar, es decir, poner en explotación, Sierra Morena. Una lectura estupenda para Año Nuevo de la que hay traducción en castellano por Atalanta.