Se van los Estalinistas

Empieza a resultar tedioso que los liberales o cristiano-demócratas tengan que ganar las elecciones para arreglar el país arrasado por las estupideces o incompetencias de la izquierda en el poder. Cataluña, incluso la culta Cataluña, no ha sabido librarse de la ineptitud de la izquierda, llena de Pajines y similares en varios idiomas.

Los buenos resultados del PP catalán –ha declarado Joan Saura- son la demostración de la banalización de la política. Este Saura es un excomunista camuflado de verde y no se da cuenta que la verdadera demostración de la banalización de la política es que él pueda estar en ella y ser conseller de la Generalitat. Pero su mensaje es claro y facha: los del PP no piensan como yo, luego son banales. “¡Viva la tolerancia!”.

¿Pero qué tolerancia se puede esperar de una porción de estalinistas, leninistas, troskystas, banderas rojas y suqueros reconvertido al socialismo? La verdadera maldición de la dictadura franquista es que todos estos Montillas, Corbachos y Maragalles se criaron políticamente en las células comunistas de obediencias diversas, pero todas inspiradas en Lenin y Estalin. Con sus sigilos, denuncias, confesiones, peores que las católicas y mucho más organizadas porque se jugaban, si no el tipo, una paliza o una temporada entre rejas.

De aquella noble y ejemplar lucha contra Franco, que debemos agradecerles, aunque Franco muriera en la cama, han quedado, como daños colaterales estos tics comunistas de célula, autoritarismo dogmático e intransigencia que están viciando a la izquierda española desde que se inició la Transición democrática, pasteleada por Suárez con Carrillo, los alemanes con el PSOE y así siguiendo. Felicitémonos de la incruencia de la Transición pero no olvidemos –memoria histórica- sus pasteleos. Incluido el 23-F.

El defenestrado Montilla era una especie de Robespierre del siglo XX con el fanatismo, la antipatía y la mala uva del terrorífico francés. Por fortuna estamos en el siglo XXI y sólo ha podido causarnos grima y vergüenza ajena. Váyanse a la papelera de la historia estos oportunistas del tripartito a los que, porque somos demócratas hemos tenido que soportar durante dos legislaturas.

Se va a necesitar otra generación para que desaparezcan los comunistas camuflados.